Es sentirnos hermanos, iguales, queridos, respetados, honrados, apreciados, tenidos en cuenta, valorados, dignificados y, en una palabra, amados. Es la exaltación de un encuentro feliz que difícilmente se podrá olvidar. Es un camino dentro de los caminos, que no excluye, sino integra y completa otro de los muchos encuentros que nos acercan a JESÚS de Nazaret.
Pero toda esa dicha y esperanza que se nos abre gratuitamente, no pueden realizarse sin la Gracia y la acción del ESPÍRITU SANTO, quien, si le dejamos, hará maravillas en nosotros como hizo en María, concibiendo a JESÚS en su vientre; como hizo con JESÚS en el Jordán y a través de su vida pública hasta el Calvario; como hizo y hace con cada uno que le abre su corazón. ¿Qué será capaz de hacer el ESPÍRITU SANTO si le abrimos nuestro corazón y le dejamos hacer?
GRACIAS Y MIL GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE DE UNA FORMA U OTRA HAN HECHO QUE ESTE ENCUENTRO SEA TAN ESPECIAL!!
Manuela...